TENDINITIS DE AQUILE EN LOS CORREDORES

La tendinitis

La tendinitis es una lesión que puede afectar a muchas personas y provoca inflamación o irritación un tendón que provoca un fuerte dolor. Cuando correr por lo general los tendones que más pueden sufrir son los del tren inferior, sobre todo por el esfuerzo, el impacto y el desgaste que se lleva cada vez que corremos. Este síntoma no es algo que sólo afecte a atletas de élite o a corredores populares, y es que nadie se salva de esta inflamación que es tan molesta y que si no la tratas a tiempo puede llevarte a estar varios meses sin poder correr.

¿QUÉ ES LA TENDINITIS DE AQUILES?

La tendinitis de Aquiles es una la inflamación aguda de uno o varios tendones, es una lesión que se da por la sobrecarga del tendón de Aquiles, que es la banda de tejido que conecta los músculos de las pantorrillas en la parte trasera de la parte inferior de la pierna con el hueso del talón.

Esta lesión ocurre, con mayor frecuencia, en corredores que aumentan la intensidad o la duración de sus carreras de manera repentina. También es frecuente entre las personas de mediana edad que practican deportes solo los fines de semana.

Por otro lado podemos decir que la tendinitis puede ser agudas o crónicas.

¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA TENDINITIS?

En un corredor las causas de la tendinitis pueden ser múltiples, pero por lo general las causas pueden ser por:

  • Una lesión sobrevenida por la práctica deportiva.
  • Una sobrecarga.
  • La edad, con pérdida de elasticidad.
  • Enfermedades como la diabetes o la artritis reumatoide.
  • Degeneración del tendón.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA TENDINITIS?

El dolor asociado con este tipo de lesión habitualmente comienza con un dolor leve en la parte posterior de la pierna o arriba del tobillo después de correr, subir escaleras o saltar.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO?

Hay varios factores de riesgo que pueden aumentar la posibilidad de sufrir tendinitis de Aquiles, entre ellos podemos señalar:

  • Sexo. Los hombres padecen tendinitis de Aquiles con más frecuencia.
  • Edad. La tendinitis de Aquiles es más frecuente a medida que envejeces.
  • Problemas físicos. Si naturalmente tienes pie con arco plano, es posible que apliques más presión en el tendón de Aquiles. La obesidad y la rigidez muscular en las pantorrillas también pueden aumentar la presión en el tendón.
  • Opciones de entrenamiento. Si corres con un calzado gastado, puedes aumentar el riesgo de padecer tendinitis de Aquiles, por eso la importancia de escoger una buena zapatilla.
  • Afecciones. Las personas que tienen psoriasis o presión arterial alta corren un mayor riesgo de padecer tendinitis de Aquiles.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LA TENDINITIS?

El tratamiento de la tendinitis requiere el uso de antiinflamatorios con el objetivo de reducir la inflamación y el dolor que causa. No obstante, también es necesaria la fisioterapia con el objetivo de estirar y fortalecer tanto el músculo como el tendón para que vuelva a funcionar con normalidad, además de prevenir nuevas lesiones.

Además de todo podemos aplicar terapia de frío o calor en la zona afectada, un reposo o incluso la inmovilización mediante una férula o dispositivo ortopédico removible.

El objetivo del tratamiento es aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Lo importante es saber que la tendinitis debe tratarse lo antes posible, ya que de prolongarse en el tiempo la inflación del tendón existe el riesgo de que se rompa.

¿CÓMO PODEMOS PREVENIR LA TENDINITIS?

Si bien es cierto que no es posible prevenir la tendinitis, puedes tomar ciertas precauciones para reducir el riesgo de padecerla:

Aumenta tu nivel de actividad de manera gradual.

Si recién estás comenzando con una rutina de ejercicios, empieza lentamente e incrementa progresivamente la duración e intensidad del entrenamiento, esto te ayudara no solo a evitar la tendinitis sino a ir mejorando tus metas.

Tómalo con calma.

Evita las actividades que provoquen un esfuerzo excesivo para tus tendones, como carreras de montaña. Si participas en una actividad exigente, primero haz ejercicios de calentamiento a un ritmo más lento. Si notas dolor durante un ejercicio en particular, suspende y descansa.

Escoge tus zapatillas de correr cuidadosamente. 

Las zapatillas que usas al correr deben proporcionar una amortiguación adecuada para el talón y debe tener un soporte firme para el arco, a fin de ayudar a reducir la tensión en el tendón de Aquiles. Reemplaza el calzado desgastado. Si tus zapatillas se encuentra en buen estado pero no tiene un buen soporte para los pies, intenta usar soportes para el arco en ambos lados.

Haz estiramientos antes de correr.

Tómate el tiempo para estirar los músculos de las pantorrillas y el talón de Aquiles en las mañanas, antes de ejercitarte y después de ejercitarte para mantener la flexibilidad. Esto resulta especialmente importante para evitar la recurrencia de la tendinitis de Aquiles.

Fortalece los músculos de las pantorrillas.

Los músculos fuertes de las pantorrillas permiten que las pantorrillas y el tendón de Aquiles soporten mejor el esfuerzo que se realiza durante la actividad y el ejercicio, con esto evitar las lesiones en los gemelos o pantorrilla.

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